La música no es solo para relajarnos a nosotros. Estudios en medicina humana y veterinaria muestran que, bien aplicada, puede ser un apoyo seguro y de bajo costo para reducir estrés y dolor en perros y gatos durante el periodo perioperatorio.
¿Por qué música en el perioperatorio?
Durante una cirugía, los animales enfrentan ruidos, separación del tutor y un entorno desconocido. La evidencia disponible sugiere que la música —sumada a los fármacos y a un manejo amable— puede bajar la ansiedad, estabilizar signos vitales y reducir la dosis de anestesia y analgésicos necesaria. En gatos, incluso la música “diseñada para felinos” ha mostrado respuestas calmantes.
Qué funciona mejor (según lo estudiado):
- Tipo de música: clásica de tempo lento y sin picos bruscos; en gatos, también música específica felina.
- Volumen: bajo y estable, idealmente ≤65 dB.
- Cómo reproducirla: parlantes en preparación y recuperación; audífonos que cubran la oreja durante la anestesia (también ayudan a bloquear ruidos del quirófano).
- Cuánto tiempo: sesiones de 20–60 minutos; en recuperación, 1–2 veces al día con playlist variada (evitar una sola pista en repetición).
- Cuándo: antes, durante y después de la cirugía, según el objetivo (calmar, estabilizar, favorecer una recuperación tranquila).
- Familiaridad: si tu mascota ya se calma con cierta música en casa, cuéntaselo al equipo veterinario: puede ayudar.
Lo que todavía debemos considerar
Aún hay pocos estudios veterinarios perioperatorios y con tamaños de muestra pequeños. Por eso, la música debe entenderse como un complemento dentro de un enfoque multimodal (fármacos, feromonas, manejo amable), no como reemplazo de la analgesia o la anestesia.
Consejos prácticos para tutores:
- Comparte información con tu veterinario: ¿hay música con la que tu mascota se relaja en casa?
- Pregunta si la clínica usa música en pre y postoperatorio, y qué protocolos siguen (volumen, tipo, duración).
- Prepara una playlist calmada (clásica suave, sin cambios bruscos) para sugerirla cuando sea apropiado.
- En casa, durante la recuperación, usa sesiones cortas (20–30 min) a volumen bajo, observando que tu mascota se mantenga tranquila (si ves señales de molestia, cambia la lista o apaga).
Conclusión
Implementada con criterio, la música puede mejorar la experiencia quirúrgica de perros y gatos: menos estrés, mejor confort y potencial apoyo para reducir fármacos. Es una herramienta sencilla que, junto con una buena analgesia y un manejo respetuoso, suma bienestar en momentos clave.

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