Países Bajos: el primer país sin perros callejeros

Durante décadas, Países Bajos fue conocido por tener una gran población de perros callejeros. Sin embargo, en un giro histórico, pasó de ser uno de los países europeos con más canes en las calles a convertirse en el primero del mundo sin ningún perro sin hogar. Este logro no se alcanzó de la noche a la mañana: fue el resultado de años de trabajo constante, coordinación entre autoridades y ciudadanos, y una visión centrada en el respeto por la vida animal.

El cambio comenzó en los años noventa, cuando el país decidió abordar el problema de raíz. En lugar de optar por el sacrificio masivo o la reclusión en perreras —como ha ocurrido en otros lugares—, el gobierno neerlandés diseñó políticas centradas en la protección y el bienestar animal. Así nació el programa REVIR, cuyas siglas significan Recoger, Esterilizar, Vacunar, Identificar y Regresar. La meta era simple pero ambiciosa: reducir la cantidad de perros callejeros de forma ética y sostenible.

El programa REVIR actuó en varios frentes. Primero, implementó campañas masivas de esterilización y vacunación, gratuitas y obligatorias, tanto para perros callejeros como para mascotas domésticas. Luego, estableció un sistema de identificación mediante chips para garantizar el control y seguimiento de cada animal. Paralelamente, se lanzaron campañas de concientización ciudadana, alentando a las personas a adoptar perros rescatados en lugar de comprarlos. Gracias a estos esfuerzos, cerca del 90% de los perros callejeros fueron adoptados.

Otra medida clave fue el endurecimiento de las leyes contra el abandono y el maltrato animal. Abandonar un perro puede costar hasta 16.000 euros en multas e incluso penas de hasta 3 años de cárcel. Además, se estableció que cualquier eutanasia debía contar con autorización judicial, convirtiendo el sacrificio injustificado en un delito. A esto se sumó un fuerte impuesto a la compra de perros de raza, lo cual desincentivó su adquisición y potenció aún más la adopción de perros callejeros.

Los resultados fueron extraordinarios: hacia 2016, Países Bajos logró erradicar completamente la población de perros callejeros. Se calcula que más de 1.5 millones de animales encontraron un hogar gracias a estas políticas. Esta hazaña no solo transformó la vida de miles de perros, sino que también consolidó una nueva cultura de respeto, responsabilidad y amor hacia los animales en la sociedad neerlandesa.

Mientras tanto, en otros países europeos la situación sigue siendo crítica. Rusia, Rumania, Turquía y Ucrania acumulan millones de perros callejeros, y en España se estima que se abandonan alrededor de 300 perros cada día. Este contraste evidencia que el problema no es inevitable: con voluntad política, educación y compromiso ciudadano, es posible construir sociedades donde ningún animal tenga que vivir en la calle. Países Bajos demostró que un futuro así no solo es deseable, sino alcanzable.

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